Cuando las familias se comunican por primera vez, a menudo no buscan un folleto. Buscan tranquilidad.
¿Estará seguro mi ser querido? ¿Alguien lo cuidará de verdad? ¿Qué pasa si quiere irse? ¿Y si se vuelve resistente o difícil? ¿El personal se rendirá con él?
Estas son las preguntas reales. Y merecen respuestas reales.
En CRTC operamos un programa deliberadamente pequeño, un máximo de 18 pacientes en San José y 10 en Riverside. Esa escala no es casual. Significa que cada miembro del equipo conoce de verdad a cada paciente. Significa que nadie se pierde. Significa que cuando algo cambia con tu ser querido, alguien lo nota.